Acuerdos

Llegar a acuerdos con nosotros mismos es quizás una de las acciones más poderosas para alcanzar el equilibrio personal.  No necesariamente esos acuerdos tienen porqué ser felices, en ocasiones, tenemos que llegar a acuerdos que no nos resultan cómodos pero que, por alguna razón son necesarios en un momento de la vida. Pero aún no siendo felices, nos permiten estar en paz con nosotros mismos y actuar en consecuencia.

Hace un tiempo atrás una amiga me comentaba que ella había decidido que, independientemente de si su marido la engañaba o no, ella permanecería con él porque, en términos generales,  su relación era muy buena y que por un desliz o situación de infidelidad no dejaría de disfrutar de las cosas maravillosas de  su pareja.

Reconozco que eso me llamo la atención poderosamente porque, un acuerdo como este, significa un control del ego que no es precisamente fácil de alcanzar.  Es la aceptación, la rendición a una circunstancia y la determinación que esa circunstancia en particular no cambiará tu vida ni afectará tu bienestar o paz mental.

En mi vida particular he llegado a muchos acuerdos conmigo misma, y, mientras me funcionen los seguiré manteniendo, pero eso no significa que ocasionalmente revise si realmente me están aportando la paz, la serenidad o el equilibrio que me llevó en un principio a ellos, y en caso de que no sea así los ajustaré, eliminaré o crearé nuevos acuerdos.

En algunos casos, como por ejemplo, la enfermedad de un ser querido, el acuerdo de cuidar y proteger a esa persona que amas resulta muy poderoso. El sacrificio personal que representa puede en muchas ocasiones llevar a pensar en que no es lo correcto,  y sin embargo, por lo general, la mayoría de quienes conozco han transitado por ese camino, no abandonan porque privilegian el amor sobre la fatiga, el estress e incluso la tristeza.

¿Por qué es importante llegar a acuerdos?  Porque nos ayudan a liberarnos de emociones, conductas, expectativas que no funcionan para nosotros y que, por razones normalmente de ego, hábito o comodidad se han instalado en nuestras vidas restándonos paz, energía, motivación y felicidad.

Llegar a acuerdos pasa por un proceso de riguroso análisis interno de qué o quienes nos aportan felicidad y qué o quienes no y tomar las decisiones correspondientes.

Si sabes que una situación, por ejemplo, la indiscreción, te ha traido muchos problemas en esta vida y te ha alejado de gente que amas definitivamente un buen acuerdo es aprender a ser consciente de lo que dices, cómo lo dices y a quien se lo dices.

Todo aquello que no te suma te está restando, así que revísa y decide porque nadie más que tú puede hacer los cambios que te conduzcan a una vida más positiva y plena y eso pasa por llegar a acuerdos, a compromisos personales contigo mismo.

 

 

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