Vivir la Navidad y el Año Nuevo

El significado etimológico de la palabra Navidad es nacer (Del latin “nativitas” gen. “nativitatis”, que proviene del verbo “nascior”-”nacer”), y, por tanto, cuando celebramos la Navidad celebramos el nacimiento.

Para los cristianos, y quizás es el sentido más universal de la palabra, la Navidad simboliza el nacimiento de Jesús y de todo lo que éste legó al mundo, Paz, Amor, Fe, Tolerancia, Fraternidad. Es en Navidad cuando los cristianos estamos llamados a reflexionar sobre nuestras vidas y a renacer en esos valores y virtudes.

En otras culturas se celebra el nacimiento del sol, la promesa de que por duro y oscuro que sea el invierno, no hay primavera que deje de sucederle y que pronto la luz iluminará lo que parecía perdido pero solo estaba oculto.

Vivir la Navidad significa entonces renovar la fe, la confianza en que todo estará bien, que solo hay que saber esperar, tener paciencia porque pronto tendremos claridad suficiente para tomar las mejores decisiones.

Significa también la oportunidad para renacer, para reencontrar en cada uno de nosotros la verdadera esencia de quienes somos, qué queremos y cómo vivimos.

Hacemos la carta al Niño, a Santa, al Espíritu de la Navidad, al Universo, a la Naturaleza o a cualquiera ¨deidad¨ que reconozcamos como válidas, a las que atribuimos un poder especial, superior al que cada uno de nosotros posee, sin embargo, la mayoría de esas peticiones realmente dependen de quien las formula, de su disposición para reconocerse como hijo de Dios, del Universo  y de aceptar que tenemos la fuerza, la libertad y la capacidad de llevarlas a cabo.

Por eso, en medio de las fiestas, regalos y la agitación que trae consigo la Navidad, espero hayas encontrado el espacio de tiempo y, sobre todo, el espacio interior, para reconectarte, revisar y renacer en tu esencia, para vivir la vida que mereces.

Revisa tus ¨deseos¨ tus peticiones, verifica que, realmente eso es lo que tu alma pide y no un capricho del ego, y si es así, aprovecha entonces el fin del ciclo calendario para poner en orden esas peticiones y establecer un plan de acción que te permita alcanzarlas.

Cómo planificar las metas para un nuevo año?

Aunque existen infinidad de maneras de hacerlo, es conveniente que consideres estos aspectos:

1)  Focaliza.  Revisa todos los aspectos de tu vida: salud, hogar, familia, trabajo, dinero, relaciones, crecimiento personal, y define qué áreas de tu vida quieres atender primero y, qué cosas dependen unas de otras. Por ejemplo, quieres más dinero, pero lo que haces actualmente no genera lo suficiente, entonces al plantear la meta considera ambos factores: trabajo y dinero. Te deja tu trabajo tiempo para hacer actividades alternas?, pues esa es una opción. El trabajo actual consume demasiado de tu tiempo para poder dedicarte a actividades paralelas?, esa es otra decisión.  La vida es un sistema, todo está interrelacionado, por eso busca esas relaciones y actúa sobre la causa, no sobre la consecuencia. Ponerte una meta que signifique manejar las consecuencias no suele ser productivo. Fijar muchas metas tampoco. Enfoca lo que realmente quieres lograr en doce meses o menos. Trata de plantear una meta ¨grande¨ y metas más pequeñas y accesibles, eso te dará sensación de triunfo y te motivará a seguir adelante.

2) Define las Metas. Identifica bien que lo que estás planteando sean metas y no sueños.  Si les puedes colocar acciones y tiempo entonces es una meta. Si para alcanzarla requieres que otras personas intervengan de manera definitiva (es decir, que dependa más de otros que de ti) es un sueño. Recuerda que las metas deben ser viables, de lo contrario quedan como buenas intenciones.

3) Fija metas que te enamoren.  Muchas veces nos planteamos metas que realmente no nos motivan sólo por el hecho de que, se supone que deberíamos hacerlo. Otras veces nos motiva el resultado final, pero el proceso para llegar a la meta nos desalienta. Por ejemplo adelgazar o  estar en mejor forma física, es algo que muchas personas anhelan y que definitivamente dependen de sí mismos, sin embargo, lo que hay que hacer para alcanzar estas metas suele parecer muy cuesta arriba. Cualquiera que sea la meta requerirá trabajo, esfuerzo consciente y dedicación por eso, la motivación para lograrla debe ser superior a la de mantener la situación tal y como está. Salir de la zona de confort nunca es agradable inicialmente, pero cuando comienzan a suceder las cosas que queremos ver, el envión de adrenalina y la satisfacción es tan grande que supera esta incomodidad inicial. ¨Tráguese ese Sapo¨ como dice Tracy, salga de lo que más le dificulta o desagrada en un inicio, lo demás siempre parecerá más fácil.

4) Pasos de Bebé. Fija metas en plazos razonables.  Plantearse metas en plazos inaccesibles es sabotearse desde el inicio. Por ejemplo, si pretendes emprender una empresa, plantea la meta a tres o cuatro años para ver resultados tangibles.  Por lo general los primeros dos y hasta tres años son de siembra, y los frutos y las satisfacciones tardan un poco más en llegar.  Toma en consideración estos factores para no desalentarte.

5) Manos a la obra. Ya definidas las metas lo que toca es ponerse en acción.  Si eres capaz de definir los pasos que te llevarán a la meta, comienza a ejecutarlos, no importa si son mínimos, si no sabes bien por donde empezar, comienza por lo que parezca más simple (leer, investigar, conocer como otras personas lo han hecho) pero no pospongas, como bien dice Albino Luciani ¨El que entra por el camino del ¨después¨, desemboca en el camino del ¨nunca¨.

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