Locos Bajitos

Con la celebración del Día del Niño surge no solo el reconocimiento a nuestros pequeños grandes maestros, sino también la reflexión respecto a cómo está nuestro niño interior.

Recordatorios de la necesidad de reír y más  y por todo, porque todo es nuevo, divertido y sorpresivo, la libertad de decir las cosas de la manera más espontánea, inocente, sin filtros ni medidas y de hacer lo que desea en el momento sin pensar si está bien o mal, de disfrutar lo simple de la vida, cuando una caja es tan buena como el juguete que la contiene, cuando hacer amigos solo requiere coincidir en un mismo lugar, y reclamar lo que se quiere es poco menos que lo justo, cuando todo es posible y la magia si existe, tan solo porque así lo queremos, cuando todo lo que se hace está teñido de pureza incluso las imprudencias, porque no se ve el mal y por tanto el mal no existe.

Muchas personas confunden madurez con seriedad, y nada más alejado de la realidad.  La seriedad es propia de las personas que viven sujetas a esquemas sociales del cómo deberían ser las cosas, los que, cómo dice Serrat, han sido domesticados para encajar en la sociedad. La madurez, por otro lado, implica cualidades como desapego de la opinión de terceros y, por ende, capacidad de actuar en función de principios, valores y criterios propios, y eso abarca entender y aceptar las fallas personales y de otros, agradecer y disfrutar las cosas buenas de la vida, incluyendo las personas a nuestro lado cuya sola presencia, física o emocional,  nos anima, alegra y conforta, dejar de culpar a terceros y reconocer la responsabilidad personal en todas las decisiones que se toman (incluso de las que se omiten), la libertad de ser, hacer, pensar, decir, sentir lo que se quiere sin más limitaciones que las que se autoimponen. Entonces, una persona con madurez emocional, por lo general es una persona que sabe disfrutar de la vida, y eso incluye muchas de las maravillosas cualidades que encontramos en los niños.

Me encanta la gente que tiene su niño interno sano y feliz. Por lo general estas personas resultan tan gratas que se hace muy difícil no interactuar con ellas. La facilidad con la que ríen, y no solo con la boca, sino con los ojos, el alma y el cuerpo, es simplemente mágico, la capacidad que tienen de ver la belleza,  y lo bueno de la vida, pareciera que nada les  afecta demasiado, han superado esas heridas emocionales de rechazo, humillación, abandono, traición, injusticia que nos convierten en adultos miedosos, amargados, tristes, desconfiados y eso, sin lugar a dudas, los hace felices y capaces de sobrellevar situaciones que, para la mayoría, son insuperables o demasiado difíciles.

En definitiva, conectar con nuestro niño interior, cuidarlo, abrazarlo y consolarlo resulta esencial para llevar una vida plena y, definitivamente, mucho más feliz.

Les dejo la letra de la canción de Joan Manuel Serrat ¨Esos Locos Bajitos¨, en ella se observa mucho de lo que, por lo general, cedemos en el proceso de convertirnos en adultos y, por tanto, en la gente sería, responsable, razonable que toda sociedad espera:

A menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.

(Tomada de http://www.quedeletras,com

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2 respuestas a “Locos Bajitos

  1. Real, espontáneo, sin filtros…. me encanta!!!! Que bien le caería al mundo que todos tuviéramos un poco de estas cualidades que los niños tienen de sobra. Que fuéramos menos “producidos”. Gracias por este valioso aporte.

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