Aceptar, Fluir, Resignificar

ball-443852_1920Vivo en un país en crisis. Un país donde la incertidumbre es una constante y la planificación – en cualquier área de la vida – es un reto.

Reconozco que quizás por mi profesión no me resulta tan penosa la tarea de vivir acá, como se que  lo es para muchas personas y, entre otras razones, entiendo que se debe a la forma de abordar los problemas e imprevistos del día a día, sin que esto signifique que no me afecte en lo absoluto o no me duelan, simplemente es una decisión de donde enfocar la atención, la energía y la acción.

Creo fervientemente en la energía. Se que no es posible cambiar algo si no cambiamos primero la energía que ponemos en el asunto, y para cambiar esta energía a mi me funciona seguir tres pasos:

  1. Aceptar.
  2. Fluir.
  3. Resignificar

Aceptar

Esto implica entender que las cosas son como son, no como yo quiero que sean, no como me gustarían. Esto no es resignación, muy por el contrario, es abordar el problema entendiendo que está ahí, que tiene unos alcances, una dimensión, unas características. Cuando puedo definirlo, entonces puedo ver como lo intercepto para que funcione para mi o al menos, para minimizar su impacto.

Esperar que la situación sea algo que no es solo trae frustración, y la frustración genera apatía o ira (interna y externa) y ninguna de esas emociones me resultan interesantes ni positivas para mi vida, y definitivamente ninguna de estas emociones me permiten avanzar en mis metas o alcanzar mis sueños.

¿la relación se acabó? ¿te quedaste sin empleo? ¿no te alcanza el dinero? ¿no tienes una vida familiar satisfactoria? ¿no te gusta tu trabajo? lo que sea, es una situación, no una vida, acéptalo y evalúa como avanzar desde ahí.

Fluir

Cuando dejo de luchar con lo que es,  acepto la situación, por dura, difícil o dolorosa que sea,  entonces me permito fluir.

La fluidez es un estado donde los retos y las capacidades para abordarlos están alineados, logran alcanzar un punto de equilibrio.

Al haber aceptado la situación, analizarla y desestructurarla, la confronto con mis capacidades. ¿Qué puedo hacer en esta situación con mis recursos actuales?

A veces tardo un poco en encontrar esos recursos y obviamente, mientras eso sucede, entró en una fase de ansiedad, la cual evito que me arrastre  enfocándome en lo que puedo hacer en ese marco de situación, observando como se desarrolla y lo que sucede en el proceso para luego aprovechar adecuadamente el mejor curso de acción y simplemente fluir en él.

Resignificar

Lo que yo pienso de la situación es eso, una forma de verla, no es la verdad. Que los demás vean la situación de una manera no la hace una verdad, solo le da una validez teórica que puede no servir en absoluto para mi.

Resignificar la situación es poder abordarla desde diferentes perspectivas, lo que facilita mucho el encontrar recursos para intervenirla y gestionarla.

Para resignificar la situación hay que cuestionar la creencia respecto a la situación. No hay otra manera. Eso significa aceptar que quizás esté equivocada en mi aproximación al problema. Puede que me falten datos, conocimiento o simplemente mi visión esté prejuiciada o nublada por mi deseo, expectativa o miedo.

Cuando logramos dar un nuevo significado a lo que sucede por lo general se abren opciones que antes no se nos hubieran ocurrido.

Recientemente tuve una conversación con una amiga que al igual que muchas personas está afectada por la crisis socioeconómica y política del país, y le pregunté, entonces ¿vas a esperar que la situación del país cambie para empezar a vivir? la semana pasada la vi y me encantó constatar que al lograr resignificar lo que es importante para ella, ahora está viviendo, poco a poco, como ella quiere, pensando en metas más elevadas y cuidando de ella, como se merece… ¡y se merece lo mejor!

Verla tan bien me motivó a mi a revisar una situación en particular en mi vida… y me hice la misma pregunta .. ¿vas a esperar que esta situación personal cambie para vivir lo que mereces vivir?… ahora estoy trabajando en el resultado que deseo y en camino a lograrlo.

Si bien es cierto que el primer enfoque de esta entrada está orientado a la situación país, estos tres pasos me han funcionado para todo en mi vida.

No es un don como algunas personas creen  – es que yo no puedo ser como tú – me dicen, les aseguro que es una decisión y no siempre es simple ni fácil, pero intentarlo no cuesta nada y ¿quien sabe? quizás a ti también te funcione.

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